Pentecostés rompe barreras de comunicación

  • 24/05/2026 00:00

Las representaciones simbólicas de viento, paloma y fuego, propia de Pentecostés, celebración del paso de la Pascua al nacimiento de la iglesia católica y cristiana, cobran vigencia en nuestros días, donde el llamado urgente en todas las lenguas posibles a la paz, a la humanización y a la misericordia, que buscan afanosamente encontrar fortaleza frente a las dificultades diarias y agradecimiento por las muestras de misericordia y sentido de hermandad al que nos apegamos.

Son días de mucho calor y sofoco, donde el fenómeno del Niño se hace presente y no faltara quien haga relación a los designios divinos por las acciones negativas cometidas en la tierra. Sin embargo, siempre es necesario hacer un alto, reflexionar y, sobre todo, enmendar. No es un tema de fanatismo, sino de renovación sana de cuerpo y espíritu.

En Pentecostés, según narran las escrituras, el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles y la Virgen María, quienes estaban reunidos, 50 días después de la resurrección de Jesús, en forma de viento y “lenguas de fuego”, rompiendo toda barrera de comunicación y cuál paloma mensajera, anunciando el nacimiento de la Iglesia como comunidad misionera.

Miles de niños y jóvenes hoy viven encuentros y convivencias, donde celebran con fervor la fecha, de cara a sus formaciones de primera comunión y confirmación, que no son meros formalismos, sino valiosas oportunidades de vida y de integración, en tiempos de suma influencia y de inteligencia artificial.