Pelea de elefantes
- 02/01/2026 00:00
Hilando delgado en el tema de la demolición del monumento chino en el Puente de Las Américas por parte de la alcaldesa de Arraiján, aún quedan cabos sueltos, ya que luego de la posición genuflexa asumida por el Ejecutivo panameño en las firmas de los Memorándum de Entendimiento con los EE.UU. en 2025, ahora resulta extraño el tono bravucón en una acción que contó, a todas luces, con complicidad.
Desde patrullas de policía merodeando, hasta el refrendo de la Contraloría, dejan entrever aspectos conspicuos de una acción que se intenta disfrazar como un hecho unilateral por parte de la alcaldesa de Arraiján. Resulta fácil intuir que los gringos no querían ese mirador alusivo a la cultura china en pleno puente sobre el Canal de Panamá que, dicho sea de paso, representaba algo más que un simple monumento cultural.
Se trata de un convenio que data de 2004 con una duración de 20 años, entre la Alcaldía de Arraiján y la comunidad chino-panameña para conmemorar los 150 años de la presencia china en el istmo. Dicho convenio culminó sin renovarse en 2024 por razones obvias que infieren una pelea de elefantes sobre territorio panameño.
La alcaldesa de Arraiján asumió lo que al órgano Ejecutivo le daba culillo enfrentar. En el fondo muchos funcionarios del gobierno sienten alivio de que esta decisión con implicaciones diplomáticas fuera asumida por la jefa del gobierno local donde se ubicaba el monumento, no obstante, era la Autoridad del Canal de Panamá la que debió tener competencias en este asunto, porque ese terreno está dentro de su jurisdicción.
China no tiene vela en este entierro, porque al momento de construirse este mirador, las relaciones diplomáticas eran con Taiwán, cosa que cambió en 2017, además era un monumento cultural en estado deplorable como todos los demás que mantienen en el país; mientras tanto, con los gringos nos tocará seguir jugando al filo del reglamento.
EE.UU. es el primer usuario del Canal y China el segundo. ¡Hasta allí!