Patrimonio bajo amenaza

  • 02/07/2026 00:00

La amenaza de demolición de la estación ferroviaria de Balboa no constituye un episodio aislado. Se suma a la incertidumbre que rodea el futuro de entre 180 y 200 árboles caoba centenarios de Vía España, también amenazadas por proyectos de ampliación vial. ¿Puede modernizarse la infraestructura sin sacrificar el patrimonio histórico y natural?

Tanto los árboles centenarios como la estación ferroviaria representan bienes irrepetibles, cuya pérdida trasciende el espacio físico que ocupan.

La estación de Balboa es parte del legado del Ferrocarril de Panamá, inaugurado en 1855. Primer ferrocarril transcontinental, que unió los océanos Atlántico y Pacífico. Más de 170 años después, ese conjunto ferroviario continúa siendo un testimonio material de una de las obras de ingeniería más trascendentes del siglo XIX y de un capítulo decisivo en la historia de nuestro istmo y del comercio mundial.

Las caobas de Vía España cuentan otra parte de esa historia. Durante generaciones han definido el paisaje urbano, mitigado el calor y contribuido a la identidad ambiental de la capital. Patrimonio construido y patrimonio natural cumplen una función común: conservar la memoria de la ciudad.

La discusión, por tanto, no enfrenta pasado y futuro. Enfrenta dos formas de entender el desarrollo. Una responde a un modelo heredado del siglo XX, donde el patrimonio desaparece cuando entra en conflicto con una obra pública. La otra, propia de la planificación urbana contemporánea, procura integrar infraestructura, naturaleza e historia mediante soluciones de diseño que preserven los bienes de mayor valor cultural.

Ciudad de México, Sao Paulo y Curitiba han demostrado que la movilidad y la conservación pueden coexistir cuando la planificación incorpora el patrimonio como un activo y no como un obstáculo.

La estación de Balboa y los árboles de Vía España plantean una prueba para el país: decidir si el progreso consiste en construir nuevas vías o también en preservar los lugares y paisajes que explican quiénes somos. Una nación que integra su memoria fortalece su identidad; una que la sustituye corre el riesgo de avanzar sobre un terreno cada vez más desprovisto de referencias.