Panamá querido

  • 04/11/2026 00:00

Un pedazo de tierra se convierte en patria cuando le agregamos sentimientos y emociones. La tierra deja de ser geografía al convertirse en memoria compartida, cultura, tradición y el arraigo emocional de querer construir un futuro juntos.

Queremos ver y estar en un país libre, justo y donde sus habitantes vivan en igualdad de oportunidades. No me avergüenzo de tener este ideal, porque es el que me sostiene.

Panamá es una nación alegre, rítmica y colorida. Su gente es abierta, cálida y hospitalaria. Pueden dar fe de esta afirmación nuestros visitantes y aquellos hermanos de otros países que han decidió vivir y echar sus raíces aquí.

Estaba en un comercio cuyas jóvenes encargadas eran de otros países. Querían poner la bandera con la ubicación correcta y buscaban esa información. Me conmovió y agradecí que estuvieran preocupadas por el respeto ante nuestros símbolos patrios. Una de ellas me dijo: “Estamos muy agradecidos con este país y las oportunidades que nos da”.

Esta bella nación recientemente experimentó temor y una sensación de vulnerabilidad ante lo desconocido. La naturaleza gritó y el miedo a la muerte fue una emoción experimentada por muchos ante las sacudidas constantes de la tierra.

Una pregunta que produce una conexión inmediata entre los habitantes de este país es: “¿Dónde y cómo pasaste el sismo?“. Con esa pregunta conseguimos contacto de humanidad. Pudimos palpar la solidaridad de los habitantes de este país, el apoyo brindado a quienes han perdido sus hogares y la resiliencia de sus habitantes, que, a pesar de todo lo ocurrido, se visten y salen de sus casas a trabajar y a seguir viviendo.Panamá merece lo mejor: que sus habitantes sean personas con estudios y prósperas, y que se respeten sus recursos. Brindo por tiempos mejores.