Pablo Pueblo se siente arrinconado

Contra las cuerdas
  • 07/04/2026 00:00

En la esquina azul, con un peso de 180 libras de puro estrés y una mochila desgastada, tenemos al usuario panameño. En la esquina roja, invicto por falta de mantenimiento y exceso de impuntualidad, el temido sistema de transporte.

El combate inicia desde las cuatro de la mañana, cuando el pasajero sale tirando golpes de sombra en la oscuridad, tratando de esquivar el primer jab de la jornada: la falta de frecuencia.

Las paradas parecen estadios llenos esperando un concierto que nunca empieza, mientras el sistema se mueve con la agilidad de un peso pesado en el ocaso de su carrera; lento, pesado y sin reflejos.

Cuando finalmente asoma la unidad por el horizonte, empieza el clinch en la plataforma. Aquí no hay árbitro que separe a la multitud; la gente se amontona, se abraza por necesidad y se reparte codazos involuntarios en un combate cuerpo a cuerpo por un centímetro de espacio.

Es una pelea de resistencia donde el aire acondicionado, si es que funciona, es el único que tira la toalla. El transporte avanza a paso de tortuga, recibiendo el uppercut de los tranques interminables que paralizan la ciudad y dejan al usuario contra las cuerdas antes de llegar a su puesto de trabajo.