Otra vez más: los academicidas

  • 27/06/2026 00:00

De don Octavio Méndez Pereira, el consagrado maestro de juventudes, debimos aprender que: “Preservar, crear y transmitir cultura, son algunas de las tareas principales de la Universidad, las cuales debe cumplir simultáneamente a la creación de conocimiento y la formación de profesionales.”

Sin embargo hoy, la Universidad de Panamá se ve ahogada y sometida, por los impostores del templo, a un proceso de reelección de mandarínes, que no de elección libre e igualitaria.

Resulta necesario y obligatorio recordar que: “Los panameños sabemos que debemos tener nuestro lugar en la acción científica y educadora de la vida superior universitaria, por el cultivo en los ciudadanos del amor puro de la verdad, el tesón de la labor cotidiana por encontrarla, la persuasión de que el interés de la ciencia y el interés de la Patria deben sumarse al alma de cada uno de nosotros....”

La situación que vive la Universidad de Panamá, como resultado del clientelismo y el autocratismo imperante, nos hace repetir que ha dejado de ser un centro de cultura y aparece cada día más como una institución amorfa que vive una disritmia, una epilepsia y un colapso académico, y no logra encontrar su destino, no alcanza a retomar su papel.

La Universidad de Panamá, también hay que decirlo sin temor, se encuentra enajenada, además de secuestrada. La ola que han montado para la Reelección el 1 de julio próximo, hace necesario que los ciudadanos realicemos un gran esfuerzo, que salgamos de la actitud cómoda y pasiva del espectador indiferente. La Universidad privada de libertad sólo puede producir soluciones irreales que no son otra cosas que falsas soluciones.

La Universidad enajenada y secuestrada no puede contribuir al progreso del país, no puede elevar sus niveles académicos, no puede cumplir con sus tareas, ni tampoco mantenerse al día en un mundo de cambios en que el desarrollo del conocimiento es cada día mayor.

Hoy día, la Universidad de Panamá permanece secuestrada por aquellos que prefieren darle la espalda a las ideas en lugar de examinarlas, criticarlas o enfrentarlas. ¡NO a la reelección!