Orden de los constituyentes en la gramática Kuna: más allá del mito del dialecto. (I parte)

  • 01/09/2026 10:58

Lejos de antiguas percepciones que la consideraban, los estudios actuales demuestran que posee un sistema morfosintáctico coherente y altamente organizado.

La lengua kuna, hablada en las comarcas Kuna Yala, Madugandi, Wargandi, Dakargun yala así como en Makilagundiwar e ibigundiwar ubicadas en Colombia continúa revelando la riqueza y complejidad de su estructura gramatical.

Lejos de antiguas percepciones que la consideraban, ideológicamente, un simple dialecto, los estudios actuales demuestran que posee un sistema morfosintáctico coherente y altamente organizado.

Los pocos estudios de sintaxis heredados del siglo XX requieren ser actualizados, ya que generalmente las investigaciones del idioma kuna se han concentrado en la lexicografía y la traducción de relatos tradicionales.

La sintaxis había recibido poca atención, quizás porque requiere una formación especializada en gramática; por ello, llenar ese vacío es fundamental, ya que permite examinar cómo se articulan el sujeto, el verbo, el objeto directo y los complementos en el contexto de la gramática kuna.

Un ejemplo ilustrativo se observa en la siguiente oración: An-ai us bendaksa ibedigi (Mi amigo rescató un ñeque en Ibedi). Tomando en cuenta la teoría de los constituyentes inmediatos de Bloomfield, el orden lógico-sintáctico responde a principios gramaticales propios de la lengua kuna.

La estructura comienza con el sujeto An ai (mi amigo) y continúa con el predicado, cuyos constituyentes son el objeto directo us (ñeque), el verbo bendaksa (rescató) y el complemento circunstancial de lugar (ibedigi).

A diferencia de la gramática española, donde el objeto directo va pospuesto al verbo, en la gramática kuna el esquema lineal del enunciado se establece como S + OD + V + CC, mientras que en la gramática española suele esquematizarse de la siguiente forma: S + V + OD + CC.

Como se demuestra en el caso anterior, la construcción sustantiva (t’ det. elemento modificador, t sust. elemento modificado) se enmarca en el sujeto, mientras que la construcción verbal (t cv elemento modificado, t’ c.c. elemento modificador) nuclea el predicado donde se configura el objeto directo junto al modificador circunstancial de lugar, dado que en la lengua kuna no hay preposiciones sino posposiciones.

Así, la lengua kuna dispone de reglas y contituyentes inmediatos tales como determinantes, sustantivos, verbos y posposiciones (Gi) tan complejas como las de cualquier otra lengua natural. Este rigor estructural desmonta de manera categórica los prejuicios coloniales y las asimetrías a las que Cisternas y Olate (2020) denominan ideologías lingüísticas sobre las lenguas indígenas americanas.

Profesor en la UP