Noviembre, mes de la Patria

  • 31/10/2026 00:00

Al conmemorarse durante noviembre el Mes de la Patria, en medio de los daños morales y materiales sufridos por miles de familias a raíz del terremoto del pasado 9 de octubre, hoy más que nunca nuestros pensamientos y nuestras palabras deben ser el reflejo de nuestros espíritus serenos que, al rememorar hechos históricos, sepamos planificar con esperanza, razón y pasión el futuro.

Nuestro deber patriótico nos llama, es cierto, a rendirle durante este mes homenaje a la Patria, a quienes forjaron desde el interior de nuestros pueblos nuestra alma nacional con elementos de grandeza, nobleza y patriotismo. Sin embargo, la situación por la que atraviesa hoy nuestro Panamá, nos impone el compromiso de lograr que el sentimiento de la Patria esté por encima de cualquier otro sentimiento y que él mismo opaque toda ambición individual, politiquera u oportunista.

La dignidad de nuestro pueblo y el honor de nuestra nación, deben pesar cada vez más para fortalecer nuestra participación ciudadana, nuestras aspiraciones republicanas, para llenar la función creadora de una voluntad nacional cohesionada, con una identidad nacional firme e indivisible para actualizar nuestro futuro y estar presentes en los veloces cambios del mundo de hoy.

No podemos actuar como un registrador inexpresivo de acontecimientos congelados por el frío de los archivos y museos, como un compatriota lejano a las luchas del momento, como un oidor cuasi sordo a los vibrantes latidos del corazón nacional o como un ciudadano sin las aspiraciones extraordinarias que toda alma guarda por mejores días.

Al conmemorarse durante noviembre el Mes de la Patria, en medio de los daños morales y materiales sufridos por miles de familias a raíz del terremoto del pasado 9 de octubre, hoy más que nunca nuestros pensamientos y nuestras palabras deben ser el reflejo de nuestros espíritus serenos que, al rememorar hechos históricos, sepamos planificar con esperanza, razón y pasión el futuro.

Nuestro deber patriótico nos llama, es cierto, a rendirle durante este mes homenaje a la Patria, a quienes forjaron desde el interior de nuestros pueblos nuestra alma nacional con elementos de grandeza, nobleza y patriotismo. Sin embargo, la situación por la que atraviesa hoy nuestro Panamá, nos impone el compromiso de lograr que el sentimiento de la Patria esté por encima de cualquier otro sentimiento y que él mismo opaque toda ambición individual, politiquera u oportunista.

La dignidad de nuestro pueblo y el honor de nuestra nación, deben pesar cada vez más para fortalecer nuestra participación ciudadana, nuestras aspiraciones republicanas, para llenar la función creadora de una voluntad nacional cohesionada, con una identidad nacional firme e indivisible para actualizar nuestro futuro y estar presentes en los veloces cambios del mundo de hoy.

No podemos actuar como un registrador inexpresivo de acontecimientos congelados por el frío de los archivos y museos, como un compatriota lejano a las luchas del momento, como un oidor cuasi sordo a los vibrantes latidos del corazón nacional o como un ciudadano sin las aspiraciones extraordinarias que toda alma guarda por mejores días.

Nuestro deber patriótico nos llama, es cierto, a rendirle durante este mes homenaje a la Patria, a quienes forjaron desde el interior de nuestros pueblos nuestra alma nacional con elementos de grandeza, nobleza y patriotismo.