Nocaut en la acera: la odisea del usuario

Contra las cuerdas
  • 29/09/2026 00:00

En el rincón rojo, con la camisa empapada de sudor y la paciencia al límite, se planta el usuario panameño; en la esquina amarilla, con el motor rugiendo y los cristales ahumados, el transporte selectivo arranca una jornada más de un combate desigual.

Son de todos los días los golpes bajos en avenidas como la Transístmica o la Vía España, donde el ciudadano de a pie siempre termina contra las cuerdas. El primer jab demoledor llega con la acostumbrada pregunta sobre el destino, seguida de inmediato por el letal “No voy, primo, mucho tranque”, un nocaut técnico en tres segundos que deja al cliente tirado en la acera acumulando frustración.

Cuando milagrosamente una unidad se detiene, la pelea no mejora, pues la exclusividad del servicio selectivo salta por los aires en el primer semáforo. En cuestión de tres calles, la carrera individual se transforma en una “piñera” improvisada con desconocidos a bordo, a quienes el conductor pretende cobrarles la tarifa completa como si viajaran en coche privado.

En esta contienda, la promotora que rige esta división mira hacia otro lado, permitiendo cobros altos, desatención a los usuarios y unidades en pésimo estado sin que nadie descuente puntos en las tarjetas.

Acorralado entre la lentitud del sistema masivo y el capricho arbitrario de los amarillos, al panameño no le queda más opción que seguir recibiendo castigo en el bolsillo.