¡No jueguen con el agua!

  • 05/02/2026 00:00

Los panameños, desde hace décadas, venimos descuidando la protección de un recurso básico para la vida: el agua. De su conservación depende, literalmente, la supervivencia de los seres vivos y el equilibrio de los ecosistemas.

La destrucción de los bosques y la alteración del entorno topográfico de donde nacen y se alimentan los ríos y cuencas hidrográficas se han convertido en una práctica común, impulsada por la acumulación de riquezas de grandes intereses económicos, tanto nacionales como extranjeros.

Apostar por actividades como la minería en detrimento del agua es un error grave, cuyas consecuencias podrían ser irreversibles mañana. A ello se suma la contaminación de las fuentes hídricas, tanto superficiales como subterráneas, un problema que avanza en silencio, pero con efectos devastadores.

Panamá, por su forma alargada y angosta, atravesado por una cordillera central, requiere una atención especial en materia ambiental. Más aún en estos tiempos en que el cambio climático se cierne como un manto gris, anunciando desastres ecológicos que amenazan con cubrir el planeta.

No es una exageración recordar que es mejor prevenir que lamentar. El agua es tan esencial en todos los quehaceres diarios que un ser humano no sobreviviría sin ella ni siquiera una semana.

Jugar con el agua es jugar con la vida. Y en ese juego, todos perdemos.