Niños en la mira: El futuro acribillado
- 30/09/2026 00:00
El luto vuelve a tocar la puerta de un hogar panameño, esta vez en La 24 de Diciembre, donde el fuego indiscriminado de las armas arrebató ayer la vida a una adolescente de solo 14 años dentro de su propia casa. Su hogar, un espacio que debía ser refugio de paz, se convirtió en el escenario fatal, en medio de la violencia callejera que no da tregua ni respeta inocencias.
Lo peor de todo es la funesta repetición del guion. No es la primera vez que una bala perdida atraviesa las paredes del hogar de una familia panameña para segar los sueños de un niño. Pero ver indiferentes este goteo constante de vidas jóvenes truncadas equivale a normalizar lo inaceptable. ¡Y eso no puede ser!
Cada niño o adolescente que cae bajo el impacto del crimen organizado o la delincuencia común en nuestros barrios no es una estadística más en la crónica roja; es una vida entera arrebatada y un pedazo del futuro de Panamá que se decapita. Un país que no puede garantizar la seguridad de sus niños dentro de sus propios hogares falla en lo más elemental.
Urge un alto a la violencia. La ciudadanía exige respuestas firmes, operativos efectivos y, sobre todo, justicia... caiga quien caiga, para todos esos que aprietan el gatillo sin piedad. La violencia no puede robar nuestra niñez y la esperanza de nuestra patria.