Mi amigo Zoilo

  • 29/06/2026 00:00

El pasado 24 de junio, día de San Juan, falleció en la ciudad de Oviedo, donde residía desde hacía algunos años, el periodista español Zoilo Martínez de la Vega, estrechamente vinculado a Panamá, a la edad de 90 años.

Zoilo llegó a nuestro país al día siguiente del golpe de Estado de 1968, procedente de Colombia, donde entonces residía. Posteriormente regresó a Panamá cada vez que ocurría algún acontecimiento de relevancia nacional, como la salida de Boris Martínez de la cúpula militar a principios de 1969 o el intento de golpe contra Omar Torrijos en diciembre de ese mismo año. Desde su primer encuentro con el “hombre fuerte de Panamá”, su destino profesional y, en gran medida, también personal, quedó ligado al nuestro.

Entre idas y venidas, en 1971 la agencia EFE le encomendó la misión de fundar delegaciones informativas en todas las capitales centroamericanas, proyecto que daría origen a ACAN-EFE. Aquella responsabilidad le permitió residir en Panamá durante cuatro años y convertirse en testigo privilegiado de uno de los procesos políticos más apasionantes de la historia latinoamericana del siglo XX. Durante ese período profundizó su amistad con Torrijos, quien lo tomó en cuenta para diversos aspectos relacionados con las negociaciones de los Tratados del Canal de Panamá.

Torrijos lo invitó a acompañarlo en sus recorridos internacionales en busca de respaldo para la causa canalera y también a la ceremonia de firma de los tratados, en 1977, junto a Graham Greene y Gabriel García Márquez.

Su vínculo con Panamá nunca se debilitó. Realizó numerosas visitas, tanto por motivos profesionales como personales. Yo tuve la oportunidad de conocerlo cuando acompañó a Miguel de la Cuadra Salcedo en la Ruta Quetzal de 1999. Zoilo dejó en Panamá una amplia pléyade de amigos que hoy lamentamos profundamente su partida.

En 2020 publicó el valioso libro, “Las guerras del General Omar Torrijos”, editado por la prestigiosa editorial Planeta. Existe ya un guión para llevar esta obra al cine y quienes admiramos su legado tenemos la responsabilidad de contribuir a que ese sueño llegue a hacerse realidad. Sería la mejor manera de preservar para las nuevas generaciones la memoria de una época que Zoilo ayudó a contar con rigor, pasión y cercanía.