Menos empleos; menos agua; menos salud; y más inseguridad

  • 18/07/2026 00:00

Eso es lo que percibe, siente y sufre el pueblo panameño, cuando se cumplen dos años del gobierno de Mulino. Ante esa patente realidad, lo esperable era que, el pasado 1 de julio, en su comparecencia ante la Asamblea, como mínimo, explicara por qué no ha cumplido ninguna de las promesas que hizo durante la campaña electoral, cuando celebró su victoria electoral, hace 26 meses y cuando tomó posesión del cargo, hace 24 meses.

En el devenir de esos dos años de discursos quejumbrosos, sazonados con nuevas promesas, ahora bautizadas con el rimbombante remoquete del “Plan Panamá, pa ti”, el mandatario en turno (insisto en que ese término identifica al que recibe un mandato del único mandante, que es el pueblo), ha vuelto a vestirse con la toga inaugural y nos ha disparado una retahíla de nuevas promesas, que pueden resumirse así: 800,000 nuevos empleos; agua potable hasta para el último confín del país; atención medica universal, con atención quirúrgica a tiempo y en tiempo y medicinas garantizadas; y, una canasta básica barata y accesible para todos cuantos vivan en estas tierras.

Pero frente a las promesas del nuevo paraíso en que viviremos, las realidades son otras: Más desempleo (acabamos de ser galardonados como el país que acumuló la mayor cantidad de despidos en el pasado año calendario; el agravamiento de la crisis del agua, que viven y sufren más comunidades a las que no les llega una gota de agua saludable; los servicios de la salud siguen galopando a ritmo incrementado entre la falta de atención oportuna, la mora quirúrgica y el desabastecimiento de medicamentos; en el ministerio público se archivan decenas de denuncias, por no haber recibido las auditorías que debió presentar la Contraloría; sumas multimillonarias se han esfumado entre manejos turbios y con complicidades patrocinadas en la Dirección General de Ingresos; en lugar de mayor transparencia en las contrataciones públicas, se esconden con el secretismos compras de toda clase de equipos y armamentos para “los estamentos de seguridad”, mientras todos los días se publican estadísticas cada vez más alarmantes de asesinatos y robos.

Y mientras todo eso ocurre, un gobierno que no rinde cuentas sigue haciendo promesas y acumulando millas y millas en viajes que, hasta ahora, no han reportado ningún beneficio tangible y medible. Esa es la realidad que vive y siente el pueblo de a pie.

Jurista