“Megapresupuesto ¿y la economía de la casa?”

  • 16/08/2026 00:00

El Consejo de Gabinete presentó ante la Asamblea Nacional el proyecto de Presupuesto General del Estado para 2027 por B/. 35,111.75 millones. Es una cifra enorme para un país de poco más de cuatro millones de habitantes, pero más allá de los números, hay una pregunta sencilla que todos podemos hacernos: ¿cuánto de ese presupuesto llega realmente a mejorar la vida de la gente?.

El presupuesto contempla una proyección de crecimiento económico del 4% y una meta de déficit de 2.97% del PIB. Cerca de B/. 22 mil millones corresponden a funcionamiento y B/. 12 mil millones a inversiones financieras y físicas; son cifras importantes, pero un presupuesto no debe evaluarse solamente por su tamaño, debe evaluarse por sus resultados; porque detrás de cada cifra hay personas y familias esperando que el agua llegue todos los días, pacientes buscando medicamentos, jóvenes tratando de conseguir su primer empleo, escuelas que necesitan respuestas, trabajadores que hacen esfuerzos para que el salario alcance hasta fin de mes y empresarios esperando sus pagos. Está también la economía de la casa: el supermercado, el recibo de luz, el transporte y necesidades que no pueden esperar.

El problema no es solamente cuánto gasta Panamá, sino qué recibe el ciudadano por cada balboa que gasta el Estado. El Gobierno sostiene que este presupuesto busca mejorar la calidad de vida y orientar las prioridades hacia áreas de mayor impacto social. Es un propósito importante, pero precisamente por eso tenemos derecho a preguntar: ¿cómo vamos a medir los resultados? y ¿cuál será el impacto en la vida cotidiana de los panameños?.

No se trata de criticar por criticar, se trata de exigir eficiencia, prioridades claras, transparencia y resultados. Cada gobierno administra temporalmente los recursos públicos, pero el dinero pertenece a los panameños.

Un presupuesto debe sentirse en mejores servicios, oportunidades y calidad de vida. Cada balboa del presupuesto debe tener un propósito y, sobre todo, un resultado que la gente pueda percibirlo. Administrar bien también significa establecer prioridades y entender cuáles son las necesidades. Al final, la verdadera pregunta no es solamente ¿cuánto está creciendo Panamá?, sino ¿cuánto está progresando su gente?.