Más sabe el diablo por viejo...

  • 12/06/2026 00:00

Jóvenes del movimiento VAMOS enfrentan tentaciones políticas en 2024, cuestionando su integridad y el método de selección. ¿Podrán resistir?

El ruido de las monedas parece haber hecho que más de uno sucumba a la tentación. Jóvenes en su mayoría, sin historial ni trayectoria que permitiera contrastar la solidez de su carácter, han dejado en entredicho el método de selección utilizado para las postulaciones del movimiento VAMOS en 2024.

Aunque Juan Diego Vásquez sobrevivió políticamente durante cinco años como diputado, su análisis sobre la naturaleza humana de algunos de sus allegados parece haberse quedado corto. Quizás pensó que compartían valores y principios comunes, sin distinguir entre las afinidades circunstanciales y las convicciones personales, especialmente cuando estas son puestas a prueba.

La selección de un grupo de jóvenes, en muchos casos sin experiencia política previa, terminó enfrentándolos a tentaciones para las que algunos no estaban preparados. Pasaron de carcachas a lujosas camionetas, mientras otros intentaban proyectar una imagen de austeridad viajando en Metro.

Los almuerzos semanales con figuras cercanas al entorno presidencial, junto a nombramientos de familiares dentro del Estado, constituyeron una tentación difícil de resistir. A ello se sumó la influencia de experimentados operadores políticos vinculados al Ejecutivo, cuya tarea fue orientada a seducir a las nuevas figuras del movimiento independiente.

Hoy VAMOS se debate entre la integridad de quienes intentan mantener vivo el proyecto original y aquellos que comienzan a mostrar su verdadera naturaleza. Quizás el primer error de Juan Diego fue no postularse nuevamente como diputado para liderar su creación.

El segundo, ausentarse durante más de un año, dejando el rebaño sin pastor y a merced de astutos y experimentados operadores en las artes de la política tradicional.

El escritor irlandés Oscar Wilde afirmó que “cualquiera puede ser bueno en el campo”, una reflexión que alude a cómo las circunstancias y las tentaciones ponen a prueba el carácter humano.

Muchos de estos jóvenes podían parecer incorruptibles dentro de las limitaciones de sus entornos cotidianos. Del primer viaje en Metro desde Panamá Norte, hasta las comodidades del poder, hay una distancia mucho más corta de lo que se puede imaginar.