Los golpes al bolsillo son tremendos
- 15/09/2026 00:00
Suena la campana del primer asalto y la canasta básica salta al cuadrilátero luciendo una pegada descomunal. Del otro lado, con los guantes desgastados y la guardia baja, el panameño de a pie esquiva los golpes como puede para que el salario mínimo alcance hasta el décimo round. El arroz, el aceite y las proteínas se mueven en la lona con un juego de piernas inalcanzable, lanzando jabs constantes al bolsillo popular que dejan a más de uno contra las cuerdas mucho antes de que termine la quincena.
En la esquina del consumidor, los expertos gritan instrucciones que nadie logra aplicar: “Ajusten el presupuesto”, “busquen las ferias del campo”. Sin embargo, el rival no cede espacio. El control de precios funciona apenas como un vendaje improvisado sobre un corte profundo; protege un par de asaltos, pero no frena la hemorragia.
La inflación importada y los costos de transporte actúan como duros ganchos al hígado. Cada visita al supermercado se siente como intercambiar golpes en la distancia corta contra un peso pesado que no se fatiga jamás.
El público en las gradas exige una tregua, pero el árbitro parece dejar correr la pelea sin intervenir con la contundencia necesaria para frenar los abusos. No se trata solo de sobrevivir al pesaje del mes, sino de evitar que la nutrición de la familia caiga por knockout técnico.