Las universidades oficiales y la visión de país
- 19/01/2026 00:00
La discusión en la Asamblea Nacional de Diputados del Proyecto de Ley No.83, que buscaba regular la no reelección de los rectores de las cinco universidades oficiales del país y otros temas, generó posiciones encontradas sobre el futuro político de la educación superior en Panamá.
Pero, lo que más llamó la atención de los protagonistas de las intensas discusiones que se dieron por varios días fue, sin lugar a dudas, el hecho de que la mayoría de los involucrados no se refirieron al poco apoyo presupuestario, financiero y logístico que reciben las universidades para llevar adelante sus políticas educativas que tienen como norte la calidad, equidad e inclusión de los diversos sectores de la sociedad panameña.
Como es de conocimiento público, las universidades oficiales sufrieron este año fiscal significativos recortes en sus presupuestos de funcionamiento e inversión lo que incide negativamente en la formación integral de más de 150 mil estudiantes a nivel nacional, según matrícula del año 2024.
De esta cantidad de estudiantes, más de 90 mil cursan estudios en las 349 carreras de pregrado y postgrado que ofrece la Universidad de Panamá, la principal del país, en sus 19 facultades, centros regionales, extensiones y anexos universitarios, así como la existencia de los diversos programas e institutos que funcionan en la Casa de Octavio Méndez Pereira y que tienen una proyección social.
Según el rector Eduardo Flores Castro, los estudiantes de la Universidad de Panamá (UP), se verán perjudicados significativamente por el presupuesto de 2026 debido al recorte y que la disminución de fondos afectará la capacidad de admisión de unos 10 mil nuevos estudiantes, la contratación de docentes, la infraestructura, la investigación y servicios básicos.
Un dato relevante que hay que tomar en consideración es que la mayoría de los profesionales panameños son egresados de la Universidad de Panamá, más de 280 mil, lo que refleja el gran aporte que hace esta institución al desarrollo integral del país mediante la formación de su recurso humano.
Esperamos en los próximos días o meses, la Asamblea Nacional de Diputados también incluya en su agenda proyectos de leyes que garanticen la estabilidad financiera y presupuestaria de las universidades oficiales del país, para que continúen formando profesionales idóneos mediante una educación de calidad y que fomenten la acreditación, la investigación, la extensión social y la gobernanza y, por último, que jamás el presupuesto asignado sea inferior al del año anterior porque invertir en educación es abrir las puertas al desarrollo humano, única manera de romper los ignominiosos ciclos de la pobreza...