La soberbia del imperio gringo y el desprecio por la soberanía mundial

  • 17/01/2026 00:00

Lo que hoy presencia el mundo no es una política exterior audaz ni una estrategia de seguridad legítima: es una demostración burda de arrogancia imperial. Donald Trump, bajo el eslogan engañoso de “América Primero”, ha convertido la diplomacia estadounidense en un acto de intimidación permanente, donde la soberanía de otros países se trata como una ficha negociable y el derecho internacional como un estorbo.

La insistencia en apropiarse de territorios como Groenlandia, el abierto intervencionismo en América Latina, las amenazas veladas a países aliados y la presión económica y militar como método de “diálogo” revelan una visión del mundo anclada en el siglo XIX, cuando las potencias creían que el tamaño de su ejército legitimaba el robo, la injerencia y el chantaje. No es liderazgo: es prepotencia geopolítica.

Trump no oculta su desprecio por el multilateralismo. Rechaza organismos internacionales, minimiza acuerdos globales y actúa como si la voluntad de Washington estuviera por encima de la autodeterminación de los pueblos. Su discurso no busca cooperación, sino sumisión. No propone alianzas, exige obediencia. No respeta fronteras, las cuestiona si estorban a los intereses económicos o estratégicos de Estados Unidos.