La relación centenaria entre Türkiye y América Latina

  • 09/02/2026 00:00

Por fin ha llegado a mis manos la publicación del Centro de Estudios Latinoamericanos que reúne once ensayos de representantes de países de este continente que han sostenido más de 75 años de relaciones con la República de Türkiye. Con excepción de El Salvador, que formalizó estos vínculos apenas en 2022, el resto de los países que aportamos al libro —publicado en español y en turco— cumplimos el año pasado tres cuartos de siglo de relaciones diplomáticas. Chile, incluso, supera ya el siglo de vínculos, prácticamente desde el establecimiento de la república.

El proyecto fue coordinado por el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Ankara, fundado en 2009, el cual ha permitido un mayor acercamiento entre nuestros países y la antigua tradición del Imperio otomano, además de constituirse en una verdadera caja de resonancia para los latinoamericanos que encuentran allí orientación y enseñanza, tanto por las cátedras que se imparten como por la nutrida biblioteca que resguarda.

En la obra se analizan las relaciones entre Türkiye y América Latina desde una perspectiva amplia, abarcando diversas áreas, particularmente la historia, la política, la diplomacia y la migración. De esta manera, se busca contribuir tanto a la comprensión de los antecedentes históricos como al desarrollo de nuevas investigaciones en distintas disciplinas.

El centro, que cuenta con una plaza donde se exhiben bustos de los más dignos representantes de cada país, alberga desde 2021 un busto de Justo Arosemena, a quien llamamos con justicia el “Padre de la nacionalidad panameña”. Uno de los principales impulsores de este centro fue el profesor Mehmed Necati Kutlu, especialista en estudios latinoamericanos, historia y relaciones entre Turquía y América Latina, y figura clave en la promoción de estos estudios.

En la publicación se incluyen ensayos de destacados especialistas y representantes diplomáticos de Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, Guatemala, México —país que aporta dos trabajos—, Panamá, Perú y la República Dominicana. Cabe destacar que los embajadores de Perú, Panamá, Chile y la República Dominicana participaron de manera personal, con aportes rigurosos y ampliamente documentados.

Celebramos esta nueva manifestación del soft power que encarna la diplomacia cultural, ese lenguaje sereno que trasciende fronteras, ideologías y coyunturas políticas. Allí donde la confrontación levanta muros, la cultura abre puertas y deja sembradas las bases de un entendimiento que suele perdurar mucho más que los acuerdos circunstanciales.