La peligrosa fábrica de falsas mayorías
- 20/09/2026 00:00
En las últimas semanas, América Latina conoció la detención en Bolivia del consultor político argentino Fernando Cerimedo, investigado por su presunta participación en el ataque armado contra su pareja; la justicia deberá determinar su responsabilidad.
El caso adquirió una dimensión política cuando, durante las investigaciones, fueron encontrados equipos relacionados con una presunta “granja de bots”. Las autoridades están indagando cómo eran utilizados y si formaban parte de alguna operación de manipulación digital.
Estas cuentas automatizadas o robot digital, son programas capaces de publicar, comentar, compartir y repetir mensajes sin que una persona maneje directamente cada acción. Una “granja de bots” reúne numerosas cuentas y las hace actuar de manera coordinada.
El peligro está en que puede fabricar una falsa sensación de mayoría. Miles de cuentas repiten una acusación, atacan a una persona o institución, promueven una candidatura o intentan destruir una reputación. El algoritmo aumenta la visibilidad de esos mensajes y, poco a poco, algo creado artificialmente comienza a parecer una opinión espontánea de la ciudadanía del país.
Esta advertencia debe interesarnos en Panamá y, particularmente, en el proceso de reforma y reestructuración del PRD. Una campaña de esta naturaleza podría utilizarse para desacreditar dirigentes, enfrentar generaciones, presionar decisiones internas, sembrar rumores o presentar como voluntad de la militancia lo que realmente fue producido por una operación digital.
Renovar el partido no significa solamente cambiar autoridades, estatutos o estructuras; también exige ordenar nuestra conducta en las redes. El PRD debe contar con un código de ética digital, identificar claramente sus cuentas oficiales y prohibir el uso de perfiles falsos para atacar adversarios o compañeros.
También debemos preparar a nuestra membresía para verificar antes de compartir: una fotografía, un video o una tendencia no siempre muestran toda la verdad. Nuestra respuesta debe ser información comprobada, oportuna y respetuosa.
Este es un nuevo desafío democrático. Los bots pueden fabricar ruido y aparentar fuerza, pero jamás podrán sustituir la voz verdadera de la gente.
Si queremos recuperar la confianza, nuestra renovación debe ser organizativa, política y profundamente ética, también en el mundo digital.