La otra cara del sistema de salud

  • 18/08/2026 00:00

Con frecuencia escucho las inconformidades sobre el funcionamiento del sistema de salud: las largas filas, los malos tratos, las salas de espera colapsadas; en fin, una lista que nunca terminaría de mencionar. Una persona enferma no debería sufrir las consecuencias de las deficiencias internas del sistema para recibir un trato digno, por lo que comprendo muchas de las críticas de los pacientes. Sin embargo, creo que poco se habla de lo que ocurre a nivel intrahospitalario.

Como estudiante de medicina, aún no cuento con la experiencia de quienes han dedicado años de servicio a un sector con carencias. Pero lo que sí puedo asegurar, desde mi corta trayectoria, es que he visto un sistema fragmentado que funciona, en gran parte, gracias al esfuerzo de quienes forman parte de él. Un sistema sanitario con fallas no solo afecta a quienes acuden por atención, sino también a quienes la brindan.

He visto a médicos internos, residentes, funcionarios, personal de enfermería, licenciados en radiología, técnicos, laboratoristas y personal de aseo continuar cuidando de los pacientes mientras descuidan su propia salud. También he visto cómo algunos utilizan parte de su salario para adquirir insumos que escasean, o cómo recurren a muestras médicas proporcionadas por las casas farmacéuticas para suplir estas necesidades. Podría seguir enumerando acciones que el personal realiza más allá de sus funciones, por el bienestar de sus pacientes.

Es importante cuidar la salud del personal sanitario, que, a pesar de la sobrecarga laboral y la falta de recursos, mantiene en pie un sistema que necesita cambiar por el bien de todos. Si se prioriza su salud física y mental, la calidad de la atención podría mejorar.

Todos merecen un sistema más eficiente: los pacientes, que acuden en un momento de fragilidad, y el personal de salud, que merece las condiciones adecuadas para desempeñar adecuadamente la labor para la que se preparó.