La otra cara de La Chorrera

  • 03/03/2026 00:00

A la entrada de un banco en La Chorrera, un joven extiende un cartón y se dispone a dormir bajo el frío de la noche. La escena se repite con mayor frecuencia y deja de ser excepcional para convertirse en parte del paisaje urbano. La indigencia crece ante la indiferencia de muchos y la respuesta limitada de las autoridades.

Al mismo tiempo, aumenta el número de cantinas, bares y centros de expendio de bebidas alcohólicas en el centro y en las comunidades. Mientras el consumo de licor y drogas golpea hogares y profundiza el abandono familiar, parece existir una subcultura enfocada más en la recaudación de impuestos que en la prevención y la atención social.

En las últimas dos décadas, Panamá Oeste ha vivido un auge inmobiliario y comercial notable, solo comparable con la capital. Sin embargo, persisten problemas en calles, aceras, agua potable y servicios de salud.

No se trata de frenar el crecimiento ni de oponerse a la inversión. Se trata de equilibrar el desarrollo económico con políticas públicas que prioricen al ser humano. Una ciudad que crece sin planificación social termina profundizando las brechas.

La pregunta es: ¿dónde se refleja el impacto de tantos impuestos? El desarrollo no puede medirse solo en construcciones, sino en dignidad, oportunidades reales para quienes hoy duermen a la intemperie.