La odisea de muchos con las universidades

  • 15/10/2026 12:33

Los profesionales invierten años y dinero en su preparación, por lo que merecen procesos claros

Muchos profesionales hacen sacrificios para estudiar una especialización, una maestría o un doctorado. Sin embargo, hay situaciones que desaniman a quienes buscan superarse: y es que hay universidades que promocionan sus ofertas académicas, pero que, cuando uno solicita información sobre costos, horarios, fechas de inicio o requisitos, tardan en responder o simplemente guardan silencio.

Esto ocurre tanto en universidades privadas como públicas. Y la pregunta es sencilla: ¿por qué cuesta tanto recibir una respuesta?

Detrás de cada correo hay una persona que trabaja, tiene responsabilidades familiares y necesita organizar sus finanzas. Estudiar en Panamá no siempre es barato. Una maestría o un doctorado puede representar una inversión importante, por lo que conocer las condiciones antes de matricularse es fundamental.

No se trata de exigir atención inmediata, sino de tener un poco de empatía. Si una universidad quiere captar estudiantes, también debe estar preparada para orientarlos. La educación superior no comienza el primer día de clases, sino desde el momento en que alguien busca información para tomar una decisión.

Pero hay otro asunto que merece atención:, se trata de la verificación de los títulos y las credenciales académicas de los profesores universitarios.

Considero que instituciones como la Universidad de Panamá y la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI) deben garantizar mecanismos rigurosos para comprobar la autenticidad y validez de las credenciales de su personal docente. No se trata de acusar a nadie sin pruebas, sino de asegurar que todos cumplan con los requisitos establecidos.

También preocupa el acceso a los bancos de datos docentes. Los profesionales invierten años y dinero en su preparación, por lo que merecen procesos claros, transparentes y justos. Los requisitos deben responder a las necesidades académicas, pero su aplicación no debería depender de quién sea el aspirante.

Mi llamado es a las autoridades universitarias para que revisen sus procesos administrativos, mejoren la comunicación con los interesados y garanticen que las credenciales y los mecanismos de selección se manejen con responsabilidad.

La excelencia académica no puede exigirse solamente a los estudiantes. Las universidades también deben dar el ejemplo.

Periodista