La dignidad es peligrosa

  • 24/03/2026 06:45

La dignidad es una de esas palabras que se usan como condimento, para darle sabor a los discursos políticos. Todos nace en plenitud de virtudes, y por tanto somos merecedores a vivir en dignidad. Por eso, se respeta a quien se siente, y se denigra la indignidad.

En el caso de los patriotas que aspiramos a vivir en una patria soberana, vivir con tal propósito, nos compromete a engrandecerla con todos nuestros acciones. Del mismo modo nos obliga a rechazar con los intentos de quien pretenda llevar el país a la vergüenza.

La importancia de la dignidad humana en la vida ciudadana, tiene una especial significación. En momentos de crisis política, ella se convierte en el motor de las reacciones y motivaciones colectivas, pero en cambio su ausencia explicaría las causas de la preocupante paralización y desmovilización social.

Quien se sabe digno, siente un enorme de sí mismo, y en esto nada tiene que ver la riqueza o la pobreza. Simplemente, es una forma de asumir la vida como un don preciado que merece vivirla a plenitud, y si se contara con las mínimas condiciones materiales, de seguro que ejecutarías el proyecto escogido.

Una persona que se cree digno, no necesita aplastar a otros para avanzar, pero resiste con fuerza el abuso inmerecido. Este hombre es un peligro, pues ha resistido a toda las graduaciones institucionales. En una sociedad en la que reina la indignidad, el poder sabe que a pesar que le ofrezca a las mayorías servicios de educación, salud y seguridad deficientes, sin problemas podrá controlar sus disconformidades.

Nuestro pueblo no llegó por casualidad a tan bajos niveles de degradación moral y cívica que hoy censuramos. Esto ha sido el fruto de una sesuda planificación desarrollada desde el poder, la que con éxito ha reproducido paternidades, ciudadanos, profesionales, trabajadores irresponsables, fáciles de manipular.

Bajo las condiciones de inequidad social vividas, nuestra democracia es funcional e inofensiva, porque prepara a los ciudadanos sólo para las elecciones, aceptando resignados las mentiras y los engaños de los politiqueros. ¿Te sientes digno? Entonces eres una persona altamente peligrosa ante los ojos de los poderosos.