La barbarie no debe ser opción
- 09/04/2026 00:00
El mundo asiste a una escena extraída de una fábula de advertencia. En un solo estrado se celebra el ingenio capaz de rasgar el cielo para conquistar las estrellas, mientras se firma la promesa de hundir a una civilización entera en el polvo de la Edad de Piedra. Esta es la máxima expresión de la insensatez: disponer de la tecnología de los dioses con la madurez moral de un bárbaro.
El lenguaje es el primer surco donde se siembra la tragedia. Las amenazas de borrar a un pueblo del mapa no son “estrategia”, sino el eco siniestro de los años treinta. Debemos ser tajantes: la retórica que deshumaniza a una cultura es la semilla del nazismo. Al proponer el exterminio como solución, se desempolva el manual de Adolf Hitler, quien también creyó que su voluntad estaba por encima de la humanidad ajena. El nazismo es una hidra que debe ser condenada con fuerza dondequiera que asome su lógica de muerte, ya sea en un campo de batalla o en un mensaje digital.
Una democracia, para ser fuerte, debe demostrar su temple allí donde es más difícil: en el respeto a la ley internacional y en la protección de la vida. Si un sistema democrático utiliza los métodos del salvajismo para “defenderse”, termina por traicionarse. No hay grandeza en amenazar con destruir las centrales eléctricas, los puentes y la historia de la antigua Persia. Esa tierra no es un régimen político de turno; es el Cilindro de Ciro, la primera declaración de derechos humanos; es la cuna de la medicina de Avicena y el álgebra que permite que los cohetes espaciales puedan volar hoy.
El liderazgo que se jacta de mirar al futuro amenaza con apagar la luz del pasado. Destruir la memoria no asegura el porvenir. El mando real se mide por la sabiduría para sostener la civilización frente a los impulsos más bajos. La historia no perdonará a quienes, pudiendo ser arquitectos de la paz, prefirieron el aplauso de la barbarie. Fortalecer la democracia es, ante todo, impedir que la insensatez de un hombre se convierta en el destino de todos.