¡Impacto negativo de la fragmentación social!
- 27/01/2026 00:00
La profundización de la división dentro de las comunidades marginales, es un impune atentado contra la democracia
Un grupo humano da muestras de su capacidad para autodirigirse, cuando evidencia poseer suficientes capacidades objetivas y subjetivas, para debatir y tomar decisiones. Mientras tanto, están más cerca de caer en manos “enemigas”, que en construir el anhelado destino común de bienestar.
Los panameños no reparamos en el costo político a pagar para enterrar la dictadura, se instaló la democracia con generosos aportes y sacrificios. El imperio de las bayonetas hacía espacio al reinado del voto, y con esa creencia en mente ha caminado la democracia.
Superando traumas y desengaños, siete (07) gobiernos “democráticos” han ocupado el solio presidencial, usando toda clase de cuentos y propuestas, que todos saben que no cumplirán.
¿Por qué están tan fácil llevar a las mayorías al error? Porque no tienen la menor idea del poder de su voto, ni que parte de su futuro se juega en cada elección. Todos persiguen una respuesta personal, la que creen que se disiparía, si se le ocurriera hacer causa común con sus vecinos.
Entre más necesitada de atención estatal esté una comunidad, su fragmentación se facilita. Es fácil crear bandos diferenciados entre los que hoy tienen acceso al agua y a la luz, y los que no; los que hoy caminan sobre veredas, y los que no; y los que tienen compadrazgos con los “candidatos elegidos”, y los que no.
Es decir, subsisten dentro de las comunidades insalvables divisiones artificiales, que se agudizan más y más con el paso del tiempo. Cada campaña electoral da lugar a la aparición de nuevas “comparsas”, ocultas tras banderías pseudo-partidarias o tras figuras con “perfiles quemados”.
La profundización de la división dentro de las comunidades marginales, es un impune atentado contra la democracia, pues en esas condiciones no sólo pierde valor el voto, sino que es imposible que los pueblos escojan libremente inspirados en sus reales aspiraciones.
La fragmentación social posee un devastador impacto negativo en esas comunidades, pues al no permitirse el surgimiento de “liderazgos naturales”, la defensa de sus intereses queda en manos de sus “dirigentes formales”, esos que son proclamados por una resolución del Tribunal Electoral en los torneos democráticos, ferias institucionales de compra-venta del voto.