¡Hoy me sentí halagado!
- 19/08/2026 00:00
En mis ratos de ocio, suelo ver alguna que otra película o serie a través de alguna plataforma digital, buscando sobre todo el que en su inicio me logre ¿capturar, secuestrar? y por ello desear cualquier tiempo libre, para continuar viéndola o sacrificar horas de sueño hasta concluirla.
Hoy vi un capítulo – casi de los últimos (# 60) – en el cual los estudiantes reconocen el esfuerzo y dedicación del profesor con aplausos, al concluir una de sus clases (sin ser el de cierre de curso) por muchos motivos.
En lo personal siempre he dicho que, si logro cambiar conductas, comportamientos, valores, actitudes de mis estudiantes, en el período establecido según el programa de la asignatura, independientemente de los contenidos abre alcanzado mi objetivo; educar.
A veces se logra, otras no. “Trabajar” con estudiantes no es sencillo, ellos y ellas no son objetos materiales, “no es soplar y hacer botellas”, “no es fabricar teléfonos”, son personas que en muchos casos los recibimos desorientados, desmotivados con problemas personales y familiares y que se escudan en el entretenimiento de un celular en conversaciones insípidas que no logran establecer en ningún momento una real comunicación, a lo que se suma la pérdida de tiempo.
De aquí que la labor de un(a) docente, profesor(a), maestro (a), sea una carrera de mucho sacrificio – no resto que otras no lo sean – dedicación, en ocasiones pasar a la familia a un segundo plano y atender más los problemas de los jóvenes que de nuestros hijos; horas de preparación de clases, de la búsqueda de la información, de la apropiación de la tecnología, ligado al rompimiento de esquemas y formatos de clases de hace 10 años atrás, donde debe primar la creatividad, la motivación, la participación, el respeto hacia las opiniones de cada cual.
A todo lo anterior, la necesidad de convertirse en líder, para formar líderes, ser aquel o aquella que los estudiantes respetan y quieren, no por hablar alto o estar llamando constantemente la atención, sino por ser acertado en el trabajo individual y colectivo, de atinar en el momento necesario de cuando hay que llamar la atención, buscando el sumar voluntades y que sean los jóvenes mismos – donde al pasar el tiempo, ya adultos y profesionales que al encontrarse (tal vez cambiado físicamente por el pasar de los años) – “!...hola!, ¿por casualidad tú eres fulano, tú rostro me es conocido?, ¿acaso estudiaste en la escuela o instituto, tal?, ¿no estuviste en el grupo del profesor o profesora ...? Continuará.