Hacia la desconstrucción de viejos patrones

  • 24/06/2026 00:00

Hace pocos días celebramos el Día del Padre, por lo que encuentro oportuno reflexionar un poco sobre el ejercicio de una paternidad sana y de qué forma se pueden cambiar viejos patrones por un ejercicio de paternidades más funcionales.

El mundo cambia a una velocidad sorprendente y, con él, también evoluciona la forma de relacionarnos.

La participación más activa de la mujer en el entorno económico hizo que los roles en el cuidado de los niños y el aporte de ambos padres fuera fundamental. No obstante, en ocasiones nos llevamos de un hogar a otro comportamientos de crianza que pueden causar mucho daño.

El autoritarismo del macho en la crianza de los hijos todavía se ve en «las cosas se hacen porque lo digo yo». Esta conducta está arraigada en los modelos patriarcales del padre proveedor pero ausente que impone su voluntad en el resto de la familia. La mayoría de las veces está unido al tema de violencia doméstica.

El ausentismo en la crianza de los hijos y la irresponsabilidad paterna también está presente en nuestra sociedad.

Sin embargo, existe otro número de hombres criados en hogares donde se dividían las responsabilidades. Sus progenitores les enseñaron la importancia de la presencia del padre; en su entorno, las tareas del hogar se comparten y la autoridad parental se respeta, pero no se teme. Estos padres logran replicar esta dinámica funcional porque se la transmitieron en su infancia.

Finalmente, existe un grupo de hombres que decidieron no repetir los patrones de ausencia, violencia o autoritarismo que aprendieron, eligiendo hacer un cambio radical en sus vidas para poder criar de una forma sana. Estos papás, al romper el ciclo, son los que hacen la diferencia.