¡Ha resucitado!

  • 05/04/2026 00:00

En medio de la alegría y la esperanza de Jesús resucitado, este Domingo de Pascua, está el interés y la necesidad de renovación de espíritu y no de palabra. Va más allá del saludo especial que le dispensamos a quienes apreciamos, queremos y valoramos, deseándoles bienestar y armonía. Es conciencia, autoexamen y accionar conjunto.

Hay muchas tareas pendientes. Empezando por sí mismos. ¿Dónde ciframos nuestros objetivos materiales e inmateriales?. ¿Qué anteponemos a nuestro bienestar?. ¿Cómo está nuestro sentido de espiritualidad?. Es un hilo de interrogantes que bien merecen una respuesta corta o larga. De la sinceridad con que nos tratamos para conocer realmente quiénes somos y hacia dónde vamos hay un camino más claro por recorrer. No nos perdamos en señalamientos a otros, en depositar culpas a quienes creemos responsables. Démonos la oportunidad de aligerar cargas y avanzar.

Renovación implica dejar ir y abrirse a las grandes posibilidades de recibir todo lo bueno que tenemos más no interiorizamos, lo extraordinario que está próximo a tocar tu puerta con o sin permiso. Renovación es agradecimiento por el ser humano que eres y que sigue mejorando diariamente. Renovación es ser humilde de acción y no de palabra, consciente de que aún sin proponértelo, formas parte de grandes transformaciones de tu entorno familiar, social y de país.

Experimentamos directa o indirectamente hechos amenazantes como la guerra, la violencia en diferentes modalidades y la desigualdad; sin embargo, la esperanza prevalece en que cambios sustanciales se registren y que permitan una mayor convivencia sin olvidar que la fe puesta en quien ha resucitado, siempre, siempre, nos acompaña en el camino.