“Guerra lejana” ... hoy se paga en cada hogar
- 29/03/2026 00:00
Muchos creyeron que el conflicto en Medio Oriente era una noticia más, veíamos titulares sobre Irán, Israel y Estados Unidos. Escuchábamos hablar del Estrecho de Ormuz, ese corredor por donde pasa aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo del mundo y pensábamos que todo eso ocurría en “otro mundo”, sin conexión con nuestra vida diaria, pero las guerras modernas ya no respetan distancias.
Lo que comenzó como una escalada entre potencias, no tardó en tocar el corazón del sistema global; lo que parecía un conflicto regional se convirtió en un acontecimiento con impacto mundial; y fue ahí cuando todo cambió.
La guerra no solo tiene efectos militares, también tiene consecuencias económicas profundas. El precio del petróleo se disparó, aumentaron los costos de transporte, y la incertidumbre se apoderó de los mercados. Las grandes economías comenzaron a ajustarse, pero los países más dependientes, como los de América Latina, sintieron el golpe con mayores consecuencias.Porque hoy la guerra no solo se libra con armas...se libra en los precios, en los mercados y en la estabilidad de los países.
Panamá, por su propia naturaleza, está conectado al mundo, importamos todo el petróleo que consumimos, y cada aumento internacional se traduce en gasolina más cara, en alimentos más costosos y en un incremento general del costo de la vida.
La guerra se instaló en nuestros hogares, disminuyendo el poder adquisitivo, se tensiona la economía familiar, y el impacto social, aunque silencioso, es profundo.
Creímos que era una guerra lejana, solo de titulares, pero las guerras de hoy no necesitan cruzar fronteras para alcanzarnos. Llegan sigilosamente: en el precio del combustible, en el costo de los alimentos y a través de la preocupación en cada hogar.Panamá no está en el campo de batalla, pero tampoco está fuera de la guerra.
Porque en un mundo interconectado, nadie es espectador. La “gasolina de 95 está a 1,14 balboas y el diésel 1,21 balboas en Panamá.
Hoy, esa guerra que parecía distante tiene un rostro claro: el de cada familia que lucha por llegar a fin de mes y es la presión que ya asfixia a miles de hogares panameños.