Golpes bajos al pasajero, ¿qué pasa?
- 20/08/2026 00:00
Salir a la calle cada mañana no es un simple viaje; es subir al cuadrilátero con la guardia en alto frente a un sistema de transporte que solo sabe asestar golpes bajos. Entre retrasos que rozan el knockout técnico y unidades desgastadas que parecen haber sobrevivido a 15 asaltos, el ciudadano promedio recibe un gancho directo al bolsillo y una ráfaga de hacinamiento antes siquiera de arrancar su jornada.
La clase política actúa como un promotor confundido: vende en campaña una pelea de título mundial para luego quedar mal ante la afición. La realidad es que, a la fecha, el campeón del transporte no ha dado la talla, pues abundan las quejas por el incumplimiento de la frecuencia que tiene a los usuarios al borde del nocaut.
Mejor ni hablar de los piratas que siembran el terror en el Oeste y del maltrato que reciben los usuarios de las chivitas por parte de los conductores, quienes cargan repleto el transporte sin importar la incomodidad que provocan dentro.
El usuario no puede seguir siendo el sparring eterno. Un sistema noqueado paraliza la ciudad y condena a la clase trabajadora a la esquina de la frustración. Moverse es un derecho, y es hora de exigir cuentas antes de que la lentitud nos ponga a todos a besar la lona en los próximos asaltos.