Gestionar una crisis sin improvisación
- 28/09/2026 00:00
Una crisis pública pone a prueba mucho más que la capacidad de emitir un comunicado, en pocas horas puede involucrar medios de comunicación, colaboradores, clientes, autoridades, comunidad y otros públicos que necesitan respuestas distintas frente a una misma situación.
Por eso, esperar a que aparezca el problema para decidir quién hablará, qué información dará y quién tomará las decisiones es comenzar tarde.
Quien dirige debe tener capacidad para tomar decisiones, coordinar los mensajes y mantener seguimiento sobre la percepción de los públicos. El área legal debe valorar las implicaciones, mientras quienes conocen la operación aportan información sobre lo ocurrido y las medidas para atenderlo. No se trata de reunir personas alrededor de una mesa, sino de integrar capacidades que permitan responder con criterio y coordinación.
Quien dirige debe tener capacidad para tomar decisiones, coordinar los mensajes y mantener seguimiento sobre la percepción de los públicos. El área legal debe valorar las implicaciones, mientras quienes conocen la operación aportan información sobre lo ocurrido y las medidas para atenderlo. No se trata de reunir personas alrededor de una mesa, sino de integrar capacidades que permitan responder con criterio y coordinación.
Existe, además, una etapa que suele quedar relegada cuando disminuye la atención pública, la evaluación, revisar qué ocurrió, cómo se respondió, qué decisiones fueron acertadas.
Manejar estos temas exige mucho más que saber qué decir frente a un micrófono, requiere anticipación, información confiable, y capacidad para tomar decisiones mientras el escenario continúa cambiando.
Los titulares pueden desaparecer y la atención pública disminuir, pero gestionar una situación crítica implica llegar más lejos, analizar lo sucedido, aprender de las decisiones tomadas y convertir esa experiencia en preparación. La próxima emergencia no debería encontrar a nadie preguntándose qué hacer.