Fractura entre Crecimiento Estadístico y Realidad Social
- 14/01/2026 00:00
Mientras los indicadores internacionales proyectan un país en expansión, la economía doméstica experimenta una parálisis sistémica. Modelo de crecimiento que prioriza la estadística macroeconómica sobre la sostenibilidad social, que muestra una asimetría territorial demoledora.
El desempleo supera el 9% y la informalidad laboral el 49.3%. Al analizar las regiones, la asimetría es violenta. En Bocas, la informalidad escala al 65% y en las comarcas indígenas alcanza niveles extremos del 90% al 92%. Esta masa poblacional, excluida del crédito y la seguridad social, mantiene al comercio al detal y la gastronomía en un ciclo de baja demanda y subsistencia.
En el plano global, Panamá proyecta solvencia técnica. Según la CEPAL y el Banco Mundial, el país crecerá un sólido 4% en 2025 y otro 4% en 2026. Este dinamismo es impulsado por el sector externo: la recuperación de los peajes del Canal y la eficiencia del hub Logístico. Los ingresos estatales reflejan esta bonanza de enclave, proyectando $2,285 millones para 2025.
Este flujo de capital no permea a la base productiva; es un crecimiento de activos transnacionales que “maquilla” la precariedad de la estructura laboral interna.
El Gobierno sostiene la tesis de que la reapertura de la mina en Donoso es la única vía para resolver el desempleo. La mina funcionó como un mecanismo de maquillaje estadístico. Al aportar 5% al PIB con regalías irrisorias, ocultó la incapacidad del modelo para generar empleo formal masivo. Confiar la solución del 9.5% de desempleo a un enclave extractivista es perpetuar un engaño: el beneficio se queda en la cúpula financiera mientras el dueño del recurso asume el pasivo ambiental. Navarro lo sabe y a Mulino le resbala.
Frente al extractivismo, se alza la realidad de Panamá como puente biológico único y paraíso de biodiversidad. Aunque proyectos como el Tren Chiriquí-Panamá, prometen una integración logística y empleo en la construcción, el desafío real es no sacrificar el activo estratégico hídrico, de fauna y flora por una rentabilidad inmediata que, como la mina, ha demostrado ser incapaz de reducir la brecha de desigualdad en el Panamá profundo.