Extorsión digital
- 18/09/2026 00:00
La ética forma parte fundamental de toda actividad profesional.
Ha vuelto a surgir la polémica en el plano local sobre el papel de las redes sociales y los medios digitales dentro del nuevo escenario del derecho a la información.
La libertad de expresión, como pilar fundamental de toda sociedad democrática, no es un mito, sino una realidad inobjetable. Pero de allí también surge una premisa elemental: el derecho de uno termina donde comienza el de los demás.
Vivir en sociedad requiere reglas y acuerdos que permitan una convivencia responsable.Cuando el derecho a expresarse se convierte en una herramienta para la extorsión y el chantaje, se desnaturaliza el sentido de una libertad fundamental que sostiene los valores democráticos de una nación.
No se trata de un asunto de cantidad de seguidores, sino de los objetivos que persigue una publicación y de las responsabilidades que acarrea. La libertad de expresión no otorga derecho a destruir reputaciones para luego exigir dinero a cambio de detener o eliminar publicaciones.
La ética forma parte fundamental de toda actividad profesional. No se puede invocar un derecho para violentar derechos ajenos. La comunicación tampoco puede convertirse en instrumento de quienes utilizan las plataformas digitales como mecanismo de presión económica.
En este terreno existe una diferencia sustancial entre una publicación sustentada en autor, fuentes, datos, evidencias y elementos verificables, y otra anónima, carente de sustento y difundida con el propósito de agredir por encargo o conseguir una recompensa a cambio de retirar posteriormente la información.
La libertad de expresión debe preservarse como un derecho humano fundamental para la protección y defensa de la democracia. Precisamente por su enorme importancia, tampoco puede utilizarse como escudo para justificar conductas que pudieran constituir extorsión o chantaje.
Defender la libertad de expresión exige también defender su ejercicio responsable. Una cosa es cuestionar, investigar, denunciar, fiscalizar e incomodar al poder, incluso con dureza; otra muy distinta es utilizar la información como mercancía para obtener dinero mediante amenazas. Una cosa es libertad de expresión; otra, convertirla en un negocio basado en el miedo.
Periodista