Ética del abogado

  • 08/08/2026 00:00

Al celebrarse mañana 9 de agosto, el Día del Abogado en conmemoración del natalicio del ilustre patricio Don Justo Arosemena, es prudente tener muy presente que la responsabilidad de ejercer la profesión legal en Panamá con “irreprochable dignidad”, como recomienda el Código de ética del Abogado, es cada vez mas difícil en Panamá.

La falta de un comportamiento ético y responsabilidad profesional de muchos de los que están en el sistema judicial es solo un reflejo de la convulsionada sociedad en que vivimos.

La ausencia de un ordenamiento jurídico basado en un interés verdadero por la justicia, la presencia de una Constitución que emana del periodo militar, un alto nivel de corrupción, la falta de aprecio por los valores y Derechos Humanos fundamentales y el desconocimiento del contenido y la aplicación del Código de ética del abogado, cuyas reglas deben ser implementadas y entendidas con igual claridad por abogado como por su equipo de apoyo, secretarias, pasantes, asistentes administrativos etc., son, apenas, algunos de los problemas que encontramos al intentar ejercer la profesión de abogados.

El narcotráfico, la globalización, el intercambio de información por Internet, al igual que acceso de los clientes a todo tipo de información sobre la Ley, están entre las causas que complican el trato responsable y honrado de la práctica del Derecho.

Lo conflictos de intereses y la constante presión para producir suficientes ingresos para mantener a una familia, sacar adelante un negocio de servicio al público, teniendo en cuenta también la responsabilidad de ser un empleador con responsabilidades hacia los trabajadores, añaden ingredientes para la creación de un campo minado de dificultades y cuestionamientos acerca de la aplicación de los principios éticos que deben regir el comportamiento diario del abogado.

La proliferación de las facultades de Derecho en Panamá que ofrecen carreras cada vez mas cortas, enfocadas en la técnica de llenar documentos y seguir procedimientos administrativos, la propuesta de presentar casos o procedimientos, meramente dilatorios a favor de clientes cuyo único objetivo es escapar de la justa rendición de cuentas ante la ley no permite la formación de profesionales con un sentido de ética profundo.

La falta de un comportamiento ético y responsabilidad profesional de muchos de los que están en el sistema judicial es solo un reflejo de la convulsionada sociedad en que vivimos.