Estamos trastabillando por el castigo

Contra las cuerdas
  • 28/10/2026 00:00

El panameño de a pie sube al tinglado nacional con la guardia en alto y el rostro cansado. Al frente se planta un rival incómodo y sin piedad: el costo de la vida, un fajador implacable que no da tregua y castiga abajo desde la primera quincena.

Con una canasta básica que está por las nubes, la inflación conecta ganchos directos al presupuesto familiar. El asalariado hace lo posible por eludir el castigo, pero la seguidilla de aumentos en los alimentos de primera necesidad, los insumos básicos y el transporte termina arrinconándolo contra las cuerdas antes del campanazo final del mes.

En los anaqueles del supermercado no hay fintas ni espacio para el esquive; lo que se siente es el impacto seco de los precios.

El arroz, el aceite y las carnes entran a meter presión con combinaciones pesadas que dejan al consumidor sin oxígeno ni capacidad de respuesta. Ni los mejores malabares financieros buscando ofertas logran neutralizar el daño.

Es una contienda dura y desproporcionada donde la clase trabajadora debe amarrarse firme las botas, fajándose en el clinch diario para estirar el salario y no terminar fuera de combate antes de cobrar la siguiente jornada.

Desde las esquinas oficiales se lanzan indicaciones e intenciones de regulación, pero las asistencias entran frías y sin la efectividad que exige el combate.