Estamos en una esquina recibiendo puñetes
- 20/05/2026 00:00
¡Arranca la acción en el ensogado nacional! En la esquina azul, con el pantalón tricolor y una guardia que parece de papel, se encuentra la promotora que manda en el patio; en la esquina roja, pegando con una fuerza descomunal a nivel nacional, la temible inseguridad.
La esquina de los cacos sale a avasallar desde el primer asalto con una combinación letal que tiene a Pablo Pueblo alarmado por el jab constante de los robos a mano armada en plena calle y el derechazo fulminante del crimen organizado.
Mientras tanto, la esquina de los agentes luce lenta de piernas, respondiendo con la vieja táctica de exhibición de poner retenes para enfriar la pelea y anunciando planes que suenan más a sombra de gimnasio que a estrategia de campeonato mundial.
El público en las gradas , un pueblo que ya no puede ni sentarse en el portal de su casa sin mirar a los lados, abuchea con frustración ante el descaro de la esquina de los cacos.
Los jueces oficiales insisten desde sus escritorios en que los índices bajan y que el castigo es solo “percepción”, pero vaya usted a decirle a un Pablo Pueblo de a pie, desvalijado en un colectivo, que el golpe en el bolsillo fue imaginario.
Eso no es percepción, señores; es un gancho directo al hígado de la tranquilidad familiar.