Estadistas vs corrupción

  • 18/10/2026 13:34

Tal es el caso de las provincias de Los Santos, Herrera, Coclé, Veraguas y áreas comarcales, las más golpeadas por el terremoto.

Evidente, el terremoto sacó a la luz la crisis social y económica que vive nuestro país, donde la riqueza se concentra en un minúsculo grupo de familias, mientras las áreas rurales e indígenas viven sumidas en carencias.

Tal es el caso de las provincias de Los Santos, Herrera, Coclé, Veraguas y áreas comarcales, las más golpeadas por el terremoto.

Áreas con altos niveles de desigualdad social y económica, golpeadas por la extrema pobreza, agricultura de subsistencia, desempleo, carencia de agua, salud, educación (escuelas rancho) y otros servicios públicos, etc.

La experiencia vivida ha generado una explosión de solidaridad a nivel nacional, de todas las provincias, donde particulares, empresarios y sobre todo jóvenes, se han organizado y volcado a llevar ayuda a las áreas afectadas, sin importar distancia ni dificultad, incluyendo a residentes extranjeros.

También se ha recibido ayuda de personal especialista en sismos y donaciones materiales de países hermanos, organizaciones internacionales y ciudadanos. Donaciones manejadas a través del despacho de la primera dama e instituciones gubernamentales.

Sin embargo, es evidente que existe un alto nivel de desconfianza de la población, hacia las entidades gubernamentales, Asamblea Nacional y el Ejecutivo, inclusive de los partidos políticos, por lo que la población se organizó y se volcó a personificar sus donaciones, las cuales se estiman en el 95%.

Por otra parte, dirigentes de los gobiernos locales de las áreas afectadas, han manifestado su inconformidad por la falta de coordinación del gobierno central, con las Juntas locales, para llevar adelante un plan estratégico conjunto de reconstrucción y generación de desarrollo para sus áreas en desastre.

Es imprescindible que la experiencia vivida haga reflexionar a gobernantes y políticos, que solo piensan en llegar al poder para apropiarse de los fondos públicos, en detrimento del bienestar de la población.

Ya es tiempo de que cambien la mentalidad de corrupción por la de Estadistas, solo así el país podrá alcanzar el desarrollo nacional que nos permitirá una mejor calidad de vida, a todos los panameños.

Por ahora, se requiere con urgencia notoria, impulsar un plan estratégico de reconstrucción conjunta entre gobierno central, gobiernos locales, organizaciones eclesiásticas, educativas, sociales, gremiales y población en general. Solo así podremos volver a la normalidad de la población afectada.

Economista, educadora, máster en Recursos Humanos