En el Día del Estudiante panameño

  • 27/10/2026 00:00

Hoy no habría por qué extrañarnos, que el poder ha logrado adormecer conciencia nacional, ocultado de la conciencia histórica las gestas patrióticas en las que la juventud se convirtió en protagonista de primera línea. De no ser por el compromiso oficial creado por la Ley # 01 de 1948, la que reconoce el 27 de octubre como el “Día del Estudiante Panameño”, esa fecha pasaría hoy “sin pena ni gloria”. Por eso, hemos olvidado que el 27 de octubre de 1947 nuestra juventud levantó una vez más las banderas de la dignidad nacional, logrando junto a la sociedad panameña el rechazo del oprobioso Convenio de Bases Filós Hines.

No me sumo a las voces que afirman que las juventudes del presente carecen de motivaciones y de sentimientos de grandeza nacional; de aceptarlo sería un acto de suprema injusticia levantar el dedo acusador hacia nuestros jóvenes, que son en definitiva las víctimas. Ellos son el resultado final de un proceso institucional de deformación moral, cívica y patriótica, para convertirles en una gran masa de entusiastas votantes. No es casualidad que la educación haya marginado a aquellos ejemplos ciudadanos a imitar, y contaminado todo lo que en el aire invite a nuestros estudiantes a luchar por una sociedad libre y justa.

El silencio y la conveniencia de muchos adultos, también hicieron un gran aporte a este monumental desastre. Al igual que las generaciones de hoy, “los pela´os “ de ayer también disfrutamos la vida plagada de aventuras y ensueños; sólo que sentimos también la necesidad existencial de dejarle espacio a las utopías. Cada joven que hoy desoye el llamado de su espíritu a luchar, y prefiere en cambio perderse entre irresistible “la bulla y parafernalia electorera”, es un minuto de sufrimiento que le infringimos a nuestra amada Panamá.

El Día del Estudiante es la oportunidad para rendirle merecidos honores a esas generaciones de estudiantes, que con sus entregas y sacrificios moldearon el compromiso patriótico para las futuras generaciones. Sabremos si lo han cumplido o no, si los politiqueros sin descaro continúan controlando el poder, o si mañana con tristeza veamos ondear una bandera extrajera en el Cerro Ancón.