Elecciones en la UP
- 30/06/2026 00:00
El próximo 1º de julio se llevarán a cabo elecciones para escoger autoridades en la Universidad de Panamá, desde Rector hasta Decanos y Vicedecanos en las Facultades y Directores y Subdirectores en los Centros Regionales Universitarios.
Están habilitados para votar 4,030 profesores, 3,983 administrativos y 69,002 estudiantes, para hacer una totalidad de 77,015 sufragantes universitarios en todo el país, con la particularidad de que los votos se escrutarán con base en una ponderación del voto de 60% para docentes, 30% para alumnos y 10% para administrativos, sistema que hemos estimado contrario a la Constitución, en tanto ésta establece el voto igualitario en su artículo 135.
La autonomía constitucional le permite a la UP -a través de los órganos de gobierno integrados por los 3 estamentos universitarios- organizar sus estudios y designar y separar su personal. Asimismo, contar con el patrimonio y presupuesto necesarios para su funcionamiento y desarrollo, garantizados por el Estado, comprometiéndose éste a su “acrecentamiento”. En la realidad, existe una concentración de poder en las autoridades universitarias, especialmente el Rector -agravada por la reelección indefinida-, siendo los órganos de gobierno, instancias que simplemente avalan las decisiones de las autoridades. A su vez, el Estado no cumple con su deber constitucional y le disminuyó el presupuesto universitario 2026, con respecto al del año anterior, en casi un 20%.
Existe infraestructura deteriorada, cafeterías cerradas, falta de agua potable en edificios enteros, CRU en virtualidad, etc. Sin embargo, la crisis estructural que carcome a la Universidad no sólo tiene que ver con el problema presupuestario actual, sino que también tiene relación con corrupción y prácticas clientelistas, lo cual provoca un estancamiento y mediocridad educativa. No se trata de seguir promoviendo un “escuelón”, pero ahora con uso de nuevas tecnologías a la medida de las necesidades de la empresa privada, sino de actualizar y diseñar nuevas carreras para contribuir al desarrollo integral del país, y que esta finalidad también permee una extensión e investigación científica robustas (esta última sólo cuenta con una asignación presupuestaria de entre 0.2 y 0.5%).
Apuntemos a cambios estructurales para que la UP pueda cumplir su misión de conciencia crítica de la nación. La no reelección y el voto universal e igualitario en las universidades no prosperó en la Asamblea. Por lo pronto apostemos por fórmulas que signifiquen relevo generacional y participación de la mujer en cargos de dirección universitaria.