El sistema está en crisis

  • 25/08/2026 00:00

A quienes sobreviven, les conforma saber que la cosa ta’ dura, y poco les importa ponerle un nombre rimbombante a la situación. Sin importar esos esfuerzos, si el desempleo sigue creciendo y no hay visos de activación económica, eso sólo significará que sus sueños no serán realizados.

En la sociedad se desarrolla a veces en silencio o de modo altisonante, una constante confrontación entre ricos y pobres, que el Estado se esfuerza por solventar. Como se quiera explicar, hay grupos que viven entre “excesos y lujos” porque el Estado los privilegia, mientras que existe una gran masa humana que entre la indiferencia estatal, a duras penas sobrevive entre “ruinas y miseria”.

Las consecuencias son tan previsibles, para lograr una falsa sensación de armonía social se sofistican los mecanismos de control social. El trabajo esclavizado fue reemplazado por la falsa sensación de libertad, y para evitar que se notara la diferencia, la educación, las creencias y el poder coactivos moldearon la mentalidad del “neo liberado”. Es en el campo de las ideas el escenario al que “el sistema” ha dirigido sus esfuerzos neutralizadores, pues con todo y que la gente haya tenido un libro en la mano, si no aprendió a pensar ni a razonar, seguirá siendo un sometido “letrado”.

Aquella solidez ética que exhibían los voceros “del sistema”, fue permeada por la fuerza destrucción de la corrupción. Y de aquí en adelante inició un nuevo problema. Los apellidos de rancio abolengo que con su fuerza aseguraban la sumisión total del Estado, hoy han tenido que compartir “el palco” con “mestizos” con grandes fortunas procedentes del erario públicos.

Y El Estado que estaba controlado, ahora en simultaneo tiene que mantener tranquilos a ricos y pobres, y a la vez, servir de árbitro en los constantes “revulús” que se producen en los círculos de poder. Esta situación no está para ser tomada a relajo. La tarea de armonizar a los poderosos en conflicto; al gobierno que “hace aguas”, y a las masas desintegradas, requerirá decisiones vigorosas. Mientras, Mulino seguirá jugando el papel de “verdugo selectivo”, porque será de las que urnas que saldrá el próximo “ajustador de cuentas”.