El ritmo de las neuronas

  • 23/09/2026 00:00

La música abre un portal en el tiempo y si somos conscientes podemos utilizar esta información para nuestro bien

El mejor teletransportador para mí es una melodía que al escucharla evoca a un tiempo pasado vivido. La canción Easy Lover de Baleiley y Phill Collins, lanzada en 1984 es un clásico del pop rock y si bien no está en la banda oficial de la película Linterna Verde, actualmente se está escuchando y se relaciona con la cinta porque asocia a la cultura de los videos juegos recreada en esta cinta. Cuando volví a escuchar esa canción por mi hijo nacido en el 1995, mi memoria se remontó a los años 1984 con toda su intensidad y emoción.

A este viaje instantáneo los científicos e historiadores lo llaman como el “Efecto Magdalena”. El término nació de la literatura en el año 1913, cuando Marcel Proust inmortalizó como el sabor de una magdalena mojada en té le evocó recuerdos vívidos de su infancia, en este caso fue el sentido del gusto el que hizo el contacto, pero la música a través del oído es un potente trasmisor de la memoria involuntaria.

Aunque Proust inmortalizó el viaje por el gusto y el olor, la ciencia ha demostrado que hay un detonante igual de poderoso y es la música y ha sido utilizado con fines positivos en la musicoterapia en los pacientes de Alzheimer.

Recuerdo la anécdota en la que una amiga me dijo que durante su divorcio se negó a escuchar canciones románticas porque era consciente de que esas melodías que le gustaban y sabía que quedarían grabadas y no quería que eso ocurriera, ahora entiendo los sabía que es mi amiga.

La música abre un portal en el tiempo y si somos conscientes podemos utilizar esta información para nuestro bien. Creando espacios sonoros que nos conecten con la paz y que evoque estos recuerdos.