El mayor problema: ¡la educación!
- 23/09/2025 00:00
La sociedad debería escandalizarse por el alto número de embarazos de adolescentes, por la alta deserción estudiantil, por la cuestionada calidad educativa y por el aumento de la delincuencia juvenil. Esto no se puede ocultar, y pareciera que con repetir que son consecuencias de nuestra educación, políticos, funcionarios, y docentes se tranquilizan. Los padres de familia seguirán haciendo esfuerzos para que sus hijos “se superen en la vida”, pero la apatía con la que respondemos al problema, este sacrificio sublime no dará sus frutos.
A lo largo del país, las escuelas y colegios funcionan; sin embargo, ¿le estarán enseñando a nuestros jóvenes, lo que necesitan saber para enfrentar los retos de un mundo tan complicado, o simplemente nos conformamos con ofrecerle lo justo para recibir un diploma? Una educación sin motivación y sin ejemplos a seguir no lleva a nada. No se estremezca al oír a un chico que está convencido que su triunfo en la vida, no está están en desarrollar sus habilidades y competencias, sino en cultivar fuertes contactos políticos.
El decadente espíritu cívico que exhibimos, es la resulta de ese vacío interior que nos impide entender que Panamá sólo se hará próspera, cuando decidimos acometer es e compromiso con responsabilidad y sentido de país. La indiferencia ciudadana es el fruto de la creencia que el respeto y valor personal está en la marca de las zapatillas que se luzca. El “cortoplacismo” reinante, no nos permite visualizar nada “con luces largas”. La ausencia de estos valores en la formación de nuestros estudiantes, le resta utilidad práctica a los conocimientos avanzados de álgebra o de literatura, con los que el sistema parece sentirse complacido.
El desarrollo de la economía nacional requiere de inversión y de tecnología moderna. Por eso para alcanzar altos niveles de desarrollo nacional, es necesario sacar a la educación nacional del atraso. ¿Será que deliberadamente se le haya degradado, a sabiendas de que perjudicamos nuestros recursos humanos?
Aunque los gobernantes lo callen, la desatención a la crisis educativa convertirá a nuestras juventudes en ciudadanos de segunda clase, condición que los alejará de la prosperidad nacional, y acercará a ella sólo a los poderosos.