El deber ante las emergencias
- 16/10/2026 00:00
No sé ni como comenzar este artículo sin volver a enojarme pero mis líneas de hoy son para llamar la atención de los estamentos de seguridad y los funcionarios públicos que se volvieron invisibles o salieron corriendo en el temblor del viernes pasado. Nadie me ha contado nada porque viví en carne propia todo lo que a continuación leerán mis lectores.
El temblor me tomó en Río Abajo y como soy como soy, seguí en mi clase rodeada de gente muy nerviosa, evacué con calma y a la orden de retirarnos lo hice.
Logré llegar a San Francisco y recogí a mi hijo del trabajo pero al intentar regresar a nuestra casa fue imposible porque la vía Porras estaba totalmente colapsada; intentamos otras rutas con el mismo resultado así que nos quedamos en el McDonald’s de calle 50 a quienes felicito por la empatía, el valor y el profesionalismo que presentaron sus trabajadores ante la avalancha de personas, muchas con niños pequeños, que decidieron esperar que el tranque bajara. Una réplica y 4 horas después salimos hacia la casa a la buena de Dios y sin ver un solo policía, ni a los del tránsito, bomberos, sinaproc, policía municipal o similar en la calle.
Nos abandonaron, a alguien se le olvidó dar instrucciones de emergencia para evitar mayor caos en las calles pues no había nadie dirigiendo el tránsito; hubo personas que tardaron hasta 4 horas para llegar a sus hogares. Fue terrible.
Los gobiernos locales, como el corregimiento de Bella Vista se esfumaron. El representante estaba en un viaje programado y nadie tomó la iniciativa ante lo ocurrido. Muchos vecinos durmieron en los parques sin que se les ofreciera algún tipo de ayuda, es que ni agua. Los cargos de elección tienen deberes y hay que honrarlos.
Ayer, ante el cuestionamiento de una vecina le respondieron “no somos ni bomberos ni protección civil para estar poniendo en riesgo nuestras vidas”
¡PLOP!