El Cincuentenario que ya deberíamos estar preparando
- 07/09/2026 00:00
Hoy, 7 de septiembre, se conmemoran 49 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter, suscritos en Washington, en la sede de la Organización de los Estados Americanos, y que marcaron un momento decisivo en la historia de Panamá y del hemisferio.
A estas alturas, ya debería haberse conformado un comité de carácter nacional, plural y apartidista para organizar la conmemoración del cincuentenario de esa fecha. La recuperación de nuestra soberanía y el largo proceso que condujo a la firma de los Tratados constituyen un asunto de Estado y pertenecen a todos los panameños.
La experiencia demuestra que una efeméride de trascendencia nacional puede y debe ir mucho más allá de los actos protocolares de una fecha determinada. Debe convertirse en una oportunidad para la investigación, la divulgación, la educación y la preservación de nuestra memoria histórica.
La experiencia del bicentenario del nacimiento de Justo Arosemena, en 2017, y, más recientemente, la conmemoración del bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá, demuestran que son muchos los factores y disciplinas que deben tomarse en cuenta para que una celebración de esta naturaleza no se convierta simplemente en una sucesión de actos oficiales. Debe ser, además, una oportunidad de docencia, divulgación nacional, cultura, patrimonio y proyección internacional.
Debe ser una unión de todos los panameños para celebrar una fecha que dio un vuelco a nuestro destino y que debemos hacer comprender y asumir no solamente a quienes vivimos aquellos acontecimientos, sino también a las nuevas generaciones que no habían nacido aún.
Existe, además, una percepción internacional que en ocasiones invierte la relación histórica entre el Canal y el Istmo: se piensa que Panamá existe porque existe el Canal, cuando la realidad histórica es exactamente la contraria. El Canal existe porque existe el Istmo de Panamá. Así lo expresó acertadamente William Jorden en su libro “La odisea de Panamá”.
Por eso, la celebración del cincuentenario no puede improvisarse. Tiene que comenzar desde ahora, con una visión nacional y de Estado, que permita rescatar documentos, testimonios, investigaciones y protagonistas de una historia que pertenece a todos.
Y ya deberíamos tener, incluso, una calcomanía conmemorativa en las placas de nuestros automóviles que diga: “50 años de la firma de los Tratados Torrijos-Carter”.
Puede parecer un detalle menor, pero sería una manera sencilla de llevar a las calles, durante todo 2027, el recuerdo de uno de los acontecimientos que cambió para siempre el destino de Panamá.
Arquitecta