El Bicentenario, 200 años después (5)

  • 31/05/2026 00:00

Dos acontecimientos, uno más que otro, acapararán la atención de los panameños de nuestra América y del mundo sin lugar a dudas. Por una parte, el Mundial del Fútbol concentrará su atención en las distintas selecciones y entre ellas la de Panamá que juega por segunda vez en un mundial y también el mundo político de nuestra América, Europa y Asia, mirarán, así sea de reojo, la conmemoración del Bicentenario del Congreso de Panamá de 1826. Ello será así porque el Gobierno panameño ha tenido el tino de invitar a la OEA, a la AEC y presidentes electos de nuestra América para que nos acompañen a recordar la cita história de hace 200 años y volver a recordar el pensamiento de unidad, defensa, solidaridad y confederación de nuestros países impulsados por el Libertador Simón Bolívar.

Ayer y hoy también, nuestros pueblos necesitan reafirmar su unidad, su solidaridad y propósitos de salir de nuestros problemas con alianzas para desarrollar nuestras riquezas y crear las fuentes de trabajos y riquezas que nuestros pueblos necesitan para superar sus miserias, pobrezas y dependencia.

200 años después, debemos sacudir nuestros complejos colectivos y el divisionismo entre empresarios y trabajadores, capitalinos, interioranos e indígenas. Forjar con inteligencia un gran pacto nacional para el trabajo.

200 años después, debemos fortalecer los ideales de libertad y democracia participativa con un gran revolcón en la educación nacional que permita que la juventud panameña tenga esperanza de desarrollar todas sus potencialidades.

200 años después, los panameños debemos lograr una unidad mínima para trabajar juntos y sacar del atolladero a las mayorías de los panameños que necesitan trabajo, comida, salud, educación y seguridad ciudadana.

200 años después, el progreso puede acariciar nuestros lares por 200 años más, si sabemos con las tecnologías modernas explotar nuestras riquezas para el desarrollo nacional y derrotar la pobreza.

200 años después, debemos unirnos para que en un clima de convivencia pacífica, podamos generar confianza en la inversión capitalista nacional y extranjera, promoviendo trabajos con salarios que derramen salud y comida para todos los panameños.

200 años después, una buena oportunidad para pensar en Panamá y en los panameños, más allá del sectarismo ideológico, en la división política y en el electoralismo oportunista que nos ciega y nos divide.