Döstädning

  • 29/05/2026 00:00

Es la costumbre sueca de hacer limpieza de nuestras cosas, muchas innecesarias antes de morir; no es algo triste, es más bien algo práctico. Su finalidad es evitar que nuestra familia, a nuestra muerte, tenga que revisar, clasificar, ordenar, botar, donar y decidir con qué quedarse o que repartir entre hermanos, primos y ahijados.

Los escandinavos suelen ser muy prácticos, es su forma de ser, pero para nosotros, los latinos, los consideramos personas bastantes frías ya que tenemos una forma muy diferente de vivir y relacionarnos con nuestra familia y los amigos. Por lo general a nosotros nos gusta guardar recuerdos, fotos antiguas, cartas y hasta los dibujos que nuestros hijos hicieron en kinder. Al morir quien sabe qué pasará con nuestros tesoros; mucho de lo que guardamos con mucho amor terminará en la basura como he visto muchas veces.

Hace unos meses empecé a vender algunas cosas, desde polleras hasta muebles. Como buena coleccionista tengo demasiado; cosas tan bien guardadas que ya ni las disfruto porque no las veo.

Colecciones de porcelana, estampillas, vajillas, vitrinas antiguas, sabanillas de hilo irlandés y un ropón de bautizo de diseñador son solo parte de los artículos a los que estoy buscando nuevo hogar. Quiero que otros los disfruten como yo lo hice en su momento.

Al tener un solo hijo no hay problemas de herencia y ya hablamos sobre lo que él desea conservar así que no voy a parar.

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