¿Dialogar o discutir?

  • 07/10/2026 00:00

La interrogante del artículo de hoy nos conlleva no solo al significado de una palabra u otra, sino también a comunicarnos de forma satisfactoria, aunque no necesariamente se llegue a un voto “unánime” y sí al menos a un consenso. ¿Dialogar - Dialogo? 1. Plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos. 2. Discusión o trato en busca de conformidad o unión.

¿Discutir – Discusión? Contender y alegar razones contra el parecer de alguien. De darle una nueva lectura a las dos definiciones antes expuestas apreciamos términos como “... en busca de conformidad o unión” y por otra parte “...razones contra el parecer de alguien” que por lo visto nos da una señal de belicosidad, de agresividad, este segundo término.

¿Cómo solucionar lo anterior, qué “antibiótico” tomar? Una posible solución es recurrir a la empatía, o capacidad de situarnos en la piel del otro, y la asertividad, mediante la cual conseguimos trasmitir claramente nuestras opiniones, incluso las menos aceptadas por los demás, sin que hieran a nadie ni supongan agravio ni menoscabo para nuestros interlocutores.

¿Cuántas veces llegamos a casa y sin que nadie de la familia haya tenido culpa alguna, nos auto maldecimos y maldecimos por alguna que otra contradicción banal, insustancial en el trabajo? ¿Motivos que nos llevaron al exabrupto? Estrés del mismo trabajo, la personalidad difícil del interlocutor, los problemas con los niños o con el o la cónyuge, o por cualquier otra razón,

¿Solución? Podemos decir lo que pensamos educada y equilibradamente, sin agredir a nadie ni molestar. Y todo ello, naturalmente, sin ceder en lo que consideramos fundamental y evitar, así, que las (a veces inevitables) discusiones nos lleven a donde no queremos. Una primera constatación útil es que resulta muy difícil convencer a los demás.

Y la segunda, que en la mayoría de las ocasiones no es tan importante conseguirlo. Lo que sí reviste trascendencia es que podamos expresar y defender nuestras ideas y posiciones ante lo que se discute. Que se nos atienda y se nos entienda. En ocasiones, merece la pena discutir, porque estamos seguro, convencido que nuestra razón debe ser oída y contrastada y que perfectamente puede tener un impacto positivo acorde al tema tratado.