Día del Estudiante
- 27/10/2025 00:00
El Día del Estudiante era una doble celebración. Festejábamos con el brindis que los maestros preparaban para todos y también con las clases del “maestro del día”.
Ese maestro era un estudiante de sexto grado que, por una jornada, dejaba la camisa blanca del uniforme y se vestía como un docente. Asumía una asignatura y enseñaba a los grados inferiores. Aquello nos llenaba de ilusión: llegar a sexto grado significaba convertirse en maestro por un día.
Y lo hacíamos con seriedad. Preparábamos materiales, repasábamos los temas y asumíamos la responsabilidad de impartir una clase, aunque fuera por unos minutos. Estas actividades, más allá de lo simbólico, fortalecían valores como la disciplina, la organización y el compromiso, además de despertar la vocación por la enseñanza.
Los verdaderos maestros, mientras tanto, se daban un respiro y observaban desde una banca cómo sus alumnos aplicaban lo aprendido. Era también una forma de evaluación silenciosa: podían ver reflejados, aunque fuera por un instante, los frutos de su trabajo y el tipo de ciudadano que estaban ayudando a formar.
El 27 de octubre sigue siendo una fecha especial. Desde esta ventana, nuestros deseos a continuar sonando en grande a todos los estudiantes en su día.