Desmitificar la imposición
- 22/08/2026 00:00
Las estructuras, impuestas por el régimen militar y su dictadura, entre 1968 y 1989, han logrado prevalecer por la ausencia de los ciudadanos como actores, como protagonistas reales en los terrenos que corresponden al pleno ejercicio de las libertades públicas.
Reitero además que “la ausencia de una efectiva educación cívica, de los espacios permanentes para el debate, para la deliberación, para la concertación, ha traído también el actual desorden institucional que vive refugiado en el pseudoconstitucionalismo impuesto por ya más de medio siglo”.
La hegemonía cultural imperante en nuestro país ha logrado evitar que los ciudadanos ejerzamos como titulares del poder constituyente y como orfebres y guardianes del nuevo orden constitucional, así como también el debate real y efectivo de estrategias para llevar a efecto los cambios de toda naturaleza que, hoy por hoy, se requieren.
Sin una voluntad real y efectiva de los ciudadanos de ser actores y no espectadores, de participar como protagonistas para la activación, -de una vez por todas-, del poder constituyente para hacer realidad las bases que nos permitan construir y establecer los fundamentos una nueva república, perderemos la “ventana de oportunidad” de alcanzar vías democráticas para poder salir de esta crisis de crisis que atravesamos.
Las transformaciones profundas que hoy requiere Panamá nos exigen que, cuanto antes, demistifiquemos toda una serie de imposiciones vigentes, comenzando por el estatuto constitucional impuesto en 1972 y, con él todos los mecanismos de dominación que le permiten a unos pocos ejercer el dominio de los más.
Las afirmaciones de algunos en cuanto a la “ilegalidad” de un proceso constituyente para darnos una nueva constitución con la participación de todos, buscan desviarnos de lo que Jonn W.Kingdon en su obra Agendas, Alternatives and Public Policies (Harper Collins Collage Publishers, New York, 1995), denominó en su teoría de policy windows: ventana de oportunidad.
La ventana de oportunidad “se abre como consecuencia de tres procesos independientes: la emergencia de un problema, la disponibilidad de alternativas para solucionarlo y un contexto político apropiado para el cambio”.
Para poder demistificar, debemos entonces participar.
Las estructuras, impuestas por el régimen militar y su dictadura, entre 1968 y 1989, han logrado prevalecer por la ausencia de los ciudadanos como actores, como protagonistas reales en los terrenos que corresponden al pleno ejercicio de las libertades públicas.
Reitero además que “la ausencia de una efectiva educación cívica, de los espacios permanentes para el debate, para la deliberación, para la concertación, ha traído también el actual desorden institucional que vive refugiado en el pseudoconstitucionalismo impuesto por ya más de medio siglo”.
La hegemonía cultural imperante en nuestro país ha logrado evitar que los ciudadanos ejerzamos como titulares del poder constituyente y como orfebres y guardianes del nuevo orden constitucional, así como también el debate real y efectivo de estrategias para llevar a efecto los cambios de toda naturaleza que, hoy por hoy, se requieren.
Sin una voluntad real y efectiva de los ciudadanos de ser actores y no espectadores, de participar como protagonistas para la activación, -de una vez por todas-, del poder constituyente para hacer realidad las bases que nos permitan construir y establecer los fundamentos una nueva república, perderemos la “ventana de oportunidad” de alcanzar vías democráticas para poder salir de esta crisis de crisis que atravesamos.
Las transformaciones profundas que hoy requiere Panamá nos exigen que, cuanto antes, demistifiquemos toda una serie de imposiciones vigentes, comenzando por el estatuto constitucional impuesto en 1972 y, con él todos los mecanismos de dominación que le permiten a unos pocos ejercer el dominio de los más.
Las afirmaciones de algunos en cuanto a la “ilegalidad” de un proceso constituyente para darnos una nueva constitución con la participación de todos, buscan desviarnos de lo que Jonn W.Kingdon en su obra Agendas, Alternatives and Public Policies (Harper Collins Collage Publishers, New York, 1995), denominó en su teoría de policy windows: ventana de oportunidad.
La ventana de oportunidad “se abre como consecuencia de tres procesos independientes: la emergencia de un problema, la disponibilidad de alternativas para solucionarlo y un contexto político apropiado para el cambio”.
Para poder demistificar, debemos entonces participar.
Catedrático de la UP